¿Es este modelo televisivo bueno para las series españolas?
Voy a contestar la pregunta rápidamente: no. Las dos nuevas cadenas, pensamos, iban a traer beneficios incalculables a nuestra ficción: posibilidad de series minoritarias, cierres de las series que no han tenido buenos datos, mayor variedad y sobre todo un resquicio para hacer series de calidad.
Pero no ha sido así. Cuatro hizo alguna buena serie, y se olvidó del asunto. Sacará alguna cosa baratita, como mucho, pero prefiere la ficción internacional. La Sexta hizo algún intento también, con poca pasta y fe, que acabaron en la basura.
Así, ahora, ni una serie buena como La Chica de Ayer mantiene una audiencia razonable frente a la diversidad de productos, y los gastos superan a los beneficios. Lo que es malo para el negocio, claro. Tampoco todavía se pueden trasladar a los canales secundarios, cuyas audiencias crecen pero siguen bajas.
Las series que se estrenen lo tienen más difícil que nunca, y la tendencia será la de explotar todos los productos que ahora tienen audiencia o quizás intentar sacar alguna serie nueva con una buena inversión por si suena la flauta (Como Águila Roja).
Malos tiempos para la lírica.











