“MI ESTILO DE VIDA ES SIEMPRE IR EN CONTRA DE LA CORRIENTE”
Camila Bordonaba, la protagonista de Rebelde Way, cambió su look y quiere volver a enamorarse
Con el cabello corto y apenas una mechas que caen sobre sus hombros, la actriz y cantante de 19 años, confiesa que se aburre rápidamente de su imagen frente al espejo.
Su espíritu inquieto, su curiosidad sin límites, su permanente adrenalina a ‘full’ y su necesidad de gastar energías, llevan a Camila Bordonaba (19) a diferenciarse de sus compañeros de “Rebelde Way”. En abril ese espíritu la llevó a cambiar su look por una imagen ‘rasta’, con su cabeza cubierta por ‘dreadlocks’ y a enfrentar las bromas de sus compañeros. Sin embargo a Camila nada la perturba. Se muestra muy segura frente a sus decisiones y dice que cuenta con argumentos suficientes como para ahora lucir su cabello cortado al ras, con apenas unas mechas largas. “Lo que pasa es que soy de aburrirme fácilmente con las cosas y, sobre todo, con mi imagen. Y, como el pelo es lo único que puedo cambiar sin grandes consecuencias, me la agarro con mi cabeza. Porque no me da para tatuajes, perforaciones o cosas así... Tuve el pelo largo, corto, de diferentes colores; si hasta me lo teñí de rojo, me hice mechas claras y después llegué a las rastas. Ahora me lo corté y dejé algunas mechitas. Y después, no sé qué me voy a hacer. Creo que un día voy a aparecer con el pelo azul y me van a matar” cuenta Camila divertida con su nueva imagen.
—¿Estos cambios responden a una especie de rebeldía de su parte
—Yo no lo siento como un signo de rebeldía, ni de aburrimiento. Creo que es justamente al revés. Porque me divierte verme siempre diferente, ir cambiando. Sé que lo puedo hacer ahora que soy chica. Me gusta sorprenderme y sorprender a la gente. Tengo un estilo de vida personal, ir siempre en contra de la corriente. Es como decir ¿a ver si me gusta esto
—Pero también en un momento ¿se aburrió de verse así
—Claro, después llegó un momento en el que no me podía hacer otra cosa que atármelas y dije ¡basta! es hora de cambiar. Yo por las dudas, antes de cada cambio, aviso para que no se asusten tanto cuando me ven. Mi mamá ya está curada y me dice, “Hacete de todo ahora que sos chica y podés’.”
—¿Por qué ese afán suyo de diferenciarse tanto del resto
—No me gusta ir a la moda. Eso de usar todo lo que dicen que te debés poner, no me va. Me gusta todo tipo de ropa pero si es rara, mejor. También me gusta que tenga mucho color. Lo que sí me fascinan, son las medias y las zapatillas. Ahora, cuando veo que algo que me gusta se pone de moda, dejo de usarlo por un tiempo. No soy de esas chicas que ni bien sale algo, corren a comprárselo. Tampoco me va la ropa ajustada.
—¿Y cuando quiere seducir a alguien tampoco
—Muy pocas veces me pasó de decir¡Me voy a poner una pollera corta para llamar la atención de fulanito! Cuando voy a bailar con mis amigas no soy de usar ropa provocativa. A lo sumo me pondré una remera más ajustada. Creo que si querés seducir a un chico, la cosa no tiene que pasar por un escote, algo ajustado o una pollera corta. Pasa por otro lado. Si me gusta un chico y siento que tengo que seducirlo, busco la manera de hacerlo. Pero no me gusta disfrazarme de algo que no soy. Obviamente que, si tengo que ser sexy en algún momento, soy mujer al fin y tengo mis secretitos para sacar en el instante oportuno.
—Tampoco es de pintarse exageradamente...
—No, lo mío pasa por los ojos, creo que soy muy expresiva con esa zona de mi rostro. Entonces prefiero acentuar más eso que el resto.
—¿Dicen sus compañeros que es muy enamoradiza
—Y tienen razón. Ya no tengo más novio porque me peleé. Me parece que no tengo que contar nada, porque cuando hablo, se me corta la relación. Tampoco es que todos los meses me enamore de uno distinto ¡eh! Pero sí soy bastante enamoradiza.Claro que, cuando lo hago, me enamoro de verdad, aunque después me dure una semana nada más el noviazgo. ¿Qué cosas me enamoran de un chico No tengo un modelo. Siempre son diferentes. Pero trato de divertirme. Cuando se da como un juego cómplice entre los dos, me atrae mucho.
—¿Cómo maneja los celos con los novios y los amigos
—Soy muy celosa de todo y de todos. Aunque reconozco que un poco menos que antes, porque era una enferma. Creo que pasaba por la inseguridad de la edad. Ahora confío un poquito más y, cuando me van a atacar los celos, lo hablo. En el grupo en particular, no existen. Porque si hay algún problema, se plantea, ya que hay mucho respeto. Yo soy la cabrona del grupo y cuando me va a agarrar el reviro, se me nota en la cara y dejan que se me pase solo.
—¿Ya se independizó o aún continúa viviendo con sus padres
—No, vivo con mi papá Juan Carlos (50), mi mamá Nora (49) y mi perro Homero. También tengo dos hermanos más grandes. Uno es Rodrigo, que ya vive solo y Melina que está en España. Por ahora estoy muy bien con ellos, puedo hacer las cosas que me gustan, como leer, escuchar música, salir con mis amigas, visitar a mi abuela o jugar con mi sobrinita, que es mi debilidad.
—¿Y qué hace con el dinero que gana
—En general, lo gasto todo en música. Para mi cumpleaños, que fue el 4 de septiembre, me compré 5 ó 6 compac de Charly García. Y, como estoy aprendiendo a tocar el bajo, también me compré un amplificador. Además, en mi casa me armé un minigimnasio que todavía no empecé a usar. Porque toda mi vida hice gimnasia pero ahora estoy muy fiaca. Lo que pasa es que el cuerpo no me preocupa mucho. En general la plata, me la gasto en regalos para los demás.
—Por las fuertes experiencias que vivió, ¿se siente más adulta
—Creo que después de tantos viajes, contacto con gente de otros países, recitales y entrevistas, tomo todo con más seriedad. Ahora también tengo más responsabilidad y debo hacer todo con más profesionalismo. Siento que cada uno también ya encontró su propio espacio en el grupo. A mí la música siempre me gustó y quise hacer lo que hoy estoy haciendo actuar, cantar y bailar. Por ejemplo, tuvimos con el grupo – Erreway- 17 shows con 10 mil personas cada uno en Israel y fue un verdadero reto. Queríamos ver si aguantábamos ese ritmo porque no somos cantantes de carrera. Y, no sólo lo aguantamos, sino que también lo disfrutamos.
—¿También creció su personaje en Rebelde...
—Sí, y también está más jugado. Tiene historias con personajes más grandes y eso lo cambió, los autores se dieron cuenta que podía dar un poco más y ponerme historias más comprometidas y yo aprovecho para dar el máximo. Charlamos mucho y así llegamos a temas como drogas, sexo, anorexia, discriminación... cosas que vemos diariamente en nuestra generación y que nos pueden pasar. Planteamos la problemática pero también buscamos una solución. Siento que es mi manera de comprometerme.
—¿Qué sueños le quedan aún por cumplir
—Siento que a cada uno de los integrantes de Erreway los proyectos nos llegaron antes de haberlos soñado. Yo nunca pensé que iba a llegar a Israel y cantar frente a 10 mil personas y dije ‘¡uyy, qué bueno sería! y después lo viví. Eso sería lo normal. Primero soñarlo y luego vivirlo. Ahora, que está todo más sólido, quizás sí tenga tiempo de soñar. O de decir por ejemplo ‘me gustaría hacer otras cosas para no quedar encasillada en esto’. Me encantaría hacer una obra de teatro. Pero ya no es un sueño, sino un proyecto a futuro, un reto para ver hasta dónde puedo llegar. |