"NO ME SIENTO LA MUJER SEXY
QUE MUCHOS DICEN "
Con 16 años, es una de las protagonistas de Rebelde way, la tira juvenil que produce Cris Morena que debuta mañana en la pantalla de América. Aquí habla de su imagen sexy, y dice que no se siente una "lolita". Pero es consciente de lo que genera en los hombres.
Luisana Lopilato desmiente todos los manuales para padres sobre adolescencia traumática. Con sus 16 años cumplidos el 18 de mayo, es el modelo de niña-mujer con el que cualquier madre soñaría: preciosa, femenina, educada, simpática, nada extravangante, responsable, toda una señorita. Con su pelo rubio largo y lacio y sus ojos azules, tan parecida a una Barbie que hasta se podría sospechar que la tomaron como modelo. Muy, pero muy lejos de la caprichosa y engreída Mía Colucci, que intepreta en Rebelde way (debuta mañana por América, de lunes a viernes a las 20).
Muy lejos también de la "bomba sexy" que muestran las tapas de las revistas, que no dudan en elegirla como una de sus favoritas a la hora de asegurarse una buena tirada. Muy lejos, hasta que se enciende la cámara. Ahí, Luisana se transforma: su figura delgadísima y ligeramente desgarbada se impone, su mirada angelical se vuelve desafiante, la sonrisa infantil se disimula detrás de un mohín inquietante y hasta ella confiesa que no se reconoce. Pero esa también es Luisana: la que "insinúa pero no muestra", la que la que a los 5 años descubrió que podía jugar con una cámara como juegan las nenas frente al espejo, y que todavía sigue fascinada con ese juego, el que más le divierte.
Luisana es la menor de tres hermanos (uno de 28 y la otra de 24) que como ella, e impulsados por la línea masculina de la familia (Eduardo, el papá, es actor, y también lo era Gerardo, el abuelo paterno, ya fallecido) empezaron desde muy temprano con la rutina de los castings. Hoy, su hermano, Darío, trabaja en Doctor amor, y su hermana Daniela, en cambio, se decidió por la Nutrición, una carrera lejos de los flashes y los autógrafos. "Los que quieren estar en la tele se piensan que es fácil, pero es difícil. A mí me costó mucho, me comí un montón de colas".
Entre los 5 y los 8 años Luisana ya llevaba hechos varios desfiles de ropa infantil y cien publicidades. "Contaditas justas justas, las tengo todas grabadas", asegura. A los 8 entró al elenco de Mi familia es un dibujo, y al año siguiente la convocaron para la película Un amor en Moises Ville, protagonizada por Víctor Laplace. Para entonces, ya tenía una obsesión: entrar a Chiquititas, el primer gran éxito de Cris Morena dentro del género de las tiras juveniles.
Había pasado una decena de castings, llegaba a la selección final, pero no quedaba. "Cuando terminé de hacer la película, me llamaron para otro casting. Y le dije a mi mamá, voy a ir, pero es el último casting de Chiquititas que hago, nunca quedo, ya me conocen todos, me da vergüenza, debo estar haciendo algo mal". Y esta vez quedó. Seleccionada para hacer "el taller", un entrenamiento de cuatro meses de coreografía, baile y canto, después del cual se elegía al elenco definitivo. "Cuando terminó el taller, Cris (Morena) me dijo: estoy entre vos y otra chica. Al final se quedó conmigo. Te elegí por la perserverancia que tuviste —me dijo—, porque me tenés cansada de venir a los castings", recuerda.
Cinco años después —tres temporadas de Chiquititas y casi dos de Rebelde way mediante—, la chica de Villa Urquiza (Parque Chás, para ser más exactos) sigue viviendo en la misma casa en la que supo criar ochenta ratones de laboratorio, un conejo, tres gatos, una perra histórica —Brigitte— y varios perros ambulatorios, en vías de adopción. "Mi mamá y yo somos re-bicheras, yo veo un perro por la calle y me lo llevo a mi casa, mi papá nos quiere matar", cuenta. Va a quinto año del colegio Saint Jean, y sigue veraneando en su casa de Las Toninas. "Me encanta ir, porque tengo a todos mis amigos de la infancia. Voy todos los veranos, aunque sea dos días, para encontrarme con ellos". Dice que el año que viene, cuando termine el secundario, se va a dedicar a estudiar teatro, una cuenta pendiente. "Nunca lo pude hacer, porque no me daban los tiempos. Desde primer grado que trabajo en la tele, siempre tuve que combinar el estudio con el trabajo", explica con naturalidad, sin una pizca de queja. Y enseguida aclara: "Lo que más me costó fue empezar la secundaria, pero igual nunca me llevé una materia. Siempre me saco 8, 9".
Cuando no está grabando, de gira o en el colegio, Luisana aprovecha para dormir y para salir con sus amigas. "Vamos a lugares tranquilos, nos juntamos en alguna casa, o en un bar. Nunca salgo sola, por el tema de la seguridad. Soy muy miedosa. Tengo miedo de que me roben, o me secuestren. Siempre viajo en un remís conocido. Si llego a las tres de la mañana, porque terminé tarde, la despierto a mi mamá para que me espere en la puerta".
¿Qué sentís cuando ves que las nenas chiquitas se identifican con vos, o se te quieren parecer?
Me muero de la risa. Hay nenitas de 7, 8 años, que me dicen "me encantaría ser como vos", o se visten igual que Mía. Las mamás me dicen "le estoy dejando crecer el pelo porque no se lo quiere cortar para parecerse a vos". Me divierte que copien al personaje, porque yo en mi vida real no soy así. Mucha gente se engancha con la ficción, cuando voy al dentista, o al dermatólogo, me dicen "ay, todos me preguntan si sos tan arisca de verdad". Mis profesores, lo mismo. A veces voy por la calle y las chicas me gritan cosas feas, pero no es a mí, sino al personaje.
¿Cómo reaccionás cuando hablan de vos como una "lolita", o critican la sensualidad que sugiere tu personaje?
Yo no me siento una "lolita", no me siento la mujer sexy que muchos dicen. Estoy criada como una chica normal, soy una más en mi familia, y estoy rodeada de gente que me cuida todo el tiempo. A lo mejor puedo insinuar que soy sexy, pero es parte del trabajo. Me divierte insinuar. Puedo insinuar y no mostrar, puedo hacer una cara sexy cuando me lo piden, o una cara triste, o sonreír... Cuando hago fotos pregunto: "¿Querés que sonría? ¿querés más seria?". Yo sé lo que los fotógrafos quieren, y sé que lo puedo hacer.
¿Te molesta que de pronto señores grandes fantaseen con vos, o te digan cosas por la calle?
Si es muuy muuy grande, sí. Y me ha pasado, voy por la calle, y un taxista baja el vidrio y me grita algo, me muero de vergüenza, me pongo colorada. Si estoy con mis amigas me mato de risa, pero si voy con mi mamá y con mi papá, me muero. Si es joven no pasa nada, se permite. Yo soy muy tímida, muy vergonzosa. Si voy a un shopping, y me gritan, me trato de escapar. En un grupo, fuera de la ficción, no soy la que más se destaca, no soy de avanzar a un chico, y esas cosas...
¿Y cuando estás saliendo con un chico? Lo tenés que ocultar, te tenés que esconder?
No, no me tengo que esconder.
¿Estás de novia con Felipe Colombo (el mexicano que interpreta a Manuel en la tira)?
No. Nunca fuimos novios.
¿...?
¿Sabés qué pasa? Acá adentro es como un colegio, tenés romances, después no, estás con alguien, después no, están todos con todos... Sos re amigo, y por ahí te das un beso y ya está, no pasa nada más. Es difícil la convivencia, estamos todo el día juntos. Para tener un novio en serio acá en el trabajo, te tenés que jugar... Yo nunca me enamoré de verdad. Nunca estuve de novia, salí con chicos del colegio, así, pero nada más.
¿Cómo es interpretar un personaje que está explorando su sexualidad, que está a punto de debutar sexualmente, cuando todavía no viviste esa experiencia en la vida real?
Eso es actuar. Además, mis amigas me cuentan, son las cosas que pasan a esta edad. A partir de los 14 años, a lo mejor alguien debuta, o no... Mía todavía no debutó, cuando me toque hacerlo en la ficción, lo haría insinuando, sin que se muestre nada. Cris (Morena) no me va a mandar a desnudarme en la tele, porque ella no quiere, y yo tampoco.
Y vos, en tu vida, ¿cómo imaginás ese momento?
No sé, eso llega. Mi primera vez va a ser con alguien de quien esté muy enamorada. No lo haría rápido, o por un momento de... necesidad. Va a ser con la persona que ame de verdad. Y a lo mejor me caso, y es para toda la vida. Pero si después me peleo, lo quiero recordar como algo lindo, no para contarle después a mis hijos "no, la verdad que fue muy apurada".
¿Por qué creés que vendés una imagen tan sexy, cuando está tan lejos de como sos realmente?
Yo me hago cargo, porque a veces hago fotos para una revista, insinúo, pongo una cara sexy, no te voy a decir que no. Pero para una tapa de revista te maquillan bien para parecer más grande, te ponen aceite para que te brille el cuerpo, se fijan en cada detalle. Te producen de una manera que parecés tan exuberante, tan grande de todos lados... A veces cuando me miro digo: "¿Esta soy yo?", no parezco yo...
¿Cómo te imaginás dentro de 10 años?
Casada, con papeles. Yo a los 24, 25 años ya quiero casarme, porque quiero ser madre joven. Así después, cuando mi hijo tiene 15 años, que es la mejor edad, podés compartir cosas copadas... Y supongo que trabajando en la tele, me encantaría.
Luisana dice que no tiene "modelos" en el espectáculo, apenas recuerda los nombres de los actores con los que trabajó, pero de todos "aprendió algo". De la "tele", dice, le gustan Marcelo Tinelli, Susana Giménez, los programas de chimentos. No se engancha con la ficción, ni siquiera con la que ella misma protagoniza. Pero eso sí, para conciliar el sueño, pone los dibujitos animados: "Necesito que alguien me hable para dormirme.
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